domingo, 27 de junio de 2010

Como llamar a la suerte.

1. La buena suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre: uno de los principales problemas reside en que la gente no sabe gestionar su suerte y por lo tanto no sabe cómo mantenerla. Un ejemplo de ello es que el 90% de las personas agraciadas en los juegos de azar pierden su fortuna en los siete años siguientes. El 10% restante mejora su forma de vida pero mantiene sus hábitos, de esta manera logra conservar su dinero y, por lo tanto, su buena suerte. Si Bill Gates hubiera concentrado el 100% de Microsoft ahora sería un pequeño empresario

2. Fijarnos un objetivo claro ayuda a conseguirlo, si no sabemos dónde vamos difícilmente llegaremos. Pocos son aquellos que se deciden a emprender un negocio, a poner en marcha una idea, sin embargo una gran mayoría participa en juegos de azar. Pretendemos que la buena suerte venga a nosotros sin hacer ningún esfuerzo para conseguirla.

3. Para que llegue es conveniente crear nuevas circunstancias: para llegar a una situación diferente y mejor que la actual es necesario cambiar las circunstancias que nos rodean. En muchas ocasiones las empresas no avanzan porque no modifican sus escenarios de negocio, no se atreven a innovar.

4. Crear circunstancias en las que otros también salen beneficiados atrae a la buena suerte: vivimos en un mundo global en el que todo está conectado y nuestras acciones y decisiones repercuten activamente en los demás. “Por ejemplo, Bill Gates sólo tiene el 10% de las acciones de Microsoft, ha cedido el 90%. Probablemente, si hubiera querido concentrar ese 100%, ahora sería tan sólo un pequeño empresario de la Costa Este. Compartir es importantísimo. Al final, la buena suerte es como el agua: si la dejas estancada, se pudre, lo que necesita es fluir” dice Trías. Como decía Picasso, "que la inspiración te pille trabajando"5. Si dejas para mañana la preparación de las circunstancias, la buena suerte quizá nunca llegue: es necesario ponerse a trabajar cuanto antes y que,-como decía Picasso-, "la inspiración te pille trabajando” La buena suerte llegará a aquellos que estén trabajando para conseguirla.

6. No cesar en el trabajo. Incluso bajo las circunstancias aparentemente óptimas, a veces la buena suerte parece no llegar. Según Trías de Bes, “cuando hayas creado todas las circunstancias favorables no ceses en el trabajo; ten paciencia”. Es fundamental perseverar y no desanimarse tras muchos intentos al final se obtiene lo deseado.

7. A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo; a los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa: la clave reside en visualizar aquello que deseamos conseguir. Si se visualiza el peor escenario posible y se preparan las soluciones al mismo, estaremos preparados para enfrentarnos a cualquier contingencia.

8. Nadie puede vender suerte: hay que desconfiar de los vendedores de suerte, de aquellos que proponen fabulosos negocios en los que solo es necesario hacer una “pequeña inversión” y esperar a que lluevan los beneficios. En la mayoría de los casos suelen ser fraudes. El 90% de las personas agraciadas en los juegos de azar pierden su fortuna en los siete años siguientes9. Cuando ya se hayan creado todas las circunstancias hay que tener paciencia, no abandonar: tener confianza en que la buena suerte llegará y no desanimarse porque los proyectos no salgan bien a la primera. “Según la revista Forbes, antes de hacerse millonarios, los millonarios americanos se arruinan una media de 3,75 veces. Es decir, lo pierden todo y vuelven a empezar 3,75 veces, aunque, eso sí, probablemente aprendiendo mucho de los errores”, afirma Trías de Bes.

10. Crear buena suerte es prepararle las circunstancias a la oportunidad: Las oportunidades empresariales siempre están ahí, no dependen de la suerte o el azar. “El azar existe, pero no es determinante, ya que las oportunidades son infinitas. La buena suerte depende de uno mismo”.




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